Esta tarde a las 20:00h, el Teatro Casas Ibáñez acoge la representación de El mueble, una comedia que llega respaldada por algunos de los nombres más reconocidos del teatro español contemporáneo. Más allá del humor, la obra reúne a autores, intérpretes y creadores con una amplia trayectoria en la escena nacional. Estas son cinco razones para no perderse la función de esta tarde.
Yolanda García Serrano y Juan Carlos Rubio llevan años construyendo una de las colaboraciones más interesantes de la escena española. Ambos ya trabajaron juntos en Shakespeare nunca estuvo aquí, obra galardonada con el Premio Lope de Vega 2013, y posteriormente en Música para Hitler, uno de los grandes éxitos teatrales recientes.

Música para Hitler, protagonizada por Carlos Hipólito y Kiti Mánver, recupera la historia real del violonchelista Pau Casals durante su exilio en Francia y su negativa a actuar para Adolf Hitler.
La trayectoria de Yolanda García Serrano atraviesa varias décadas de la cultura audiovisual española. Ganadora del Premio Goya al mejor guion original en 1994 por Todos los hombres sois iguales y recientemente del Goya al mejor guion adaptado por La cena, además del Premio Nacional de Literatura Dramática, ha desarrollado una carrera que combina teatro, cine y televisión. Como guionista formó parte de series tan populares como Farmacia de Guardia o Abuela de verano, contribuyendo a definir buena parte de la comedia televisiva española contemporánea.

Juan Carlos Rubio comparte también ese recorrido entre televisión y escena. Como guionista ha participado en títulos muy conocidos como Farmacia de guardia, Pepa y Pepe, Manos a la obra, A las once en casa o Paco y Veva. Paralelamente, su carrera teatral lo ha convertido en uno de los dramaturgos más representados del país, con montajes como Concha. Yo lo que quiero es bailar, protagonizada por Concha Velasco y dirigida por José María Pou, El príncipe de Maquiavelo, interpretada por Fernando Cayo en el Festival Clásicos en Alcalá, o la reciente Una madre de película, protagonizada por Toni Acosta.

Aunque la obra parte de una situación aparentemente cotidiana, el texto construye un retrato muy preciso sobre las relaciones personales, la convivencia y las tensiones acumuladas con el paso del tiempo. La propuesta se mueve constantemente entre el humor y la incomodidad reconocible, haciendo que el espectador se vea reflejado en muchas de las situaciones que aparecen en escena.
Ahí reside precisamente buena parte de su fuerza: en convertir algo tan simple como un conflicto doméstico en una reflexión sobre las dinámicas humanas, las frustraciones y las pequeñas batallas cotidianas.
Entre los nombres vinculados a la producción destaca José Pascual Abellán, dramaturgo y director, autor de una trayectoria muy consolidada dentro de la creación contemporánea. Su primer texto original, Locas, estrenado en 2010, continúa representándose tanto en España como en producciones internacionales. Posteriormente llegarían títulos como Ceniza, Versus, Las cosas que faltan, Dos familias, ¿Dónde vas, corazón?, Ni con tres vidas que tuviera u Homofobia, obras que abordan temas sociales y emocionales desde una mirada muy directa y cercana al espectador. Además, Abellán mantiene un vínculo especial con La Manchuela a través de sus raíces familiares en Bormate, un detalle que añade cercanía a su presencia en esta función.

También destaca en el reparto la presencia de Cata Cutanda, actriz albaceteña con una larga trayectoria vinculada al teatro desde los años noventa. A lo largo de su carrera ha trabajado con distintas compañías y ha desarrollado además una importante faceta como creadora y productora escénica, impulsando proyectos propios donde conviven humor, crítica social y una marcada sensibilidad contemporánea. Recientemente, además, recibió el premio a mejor interpretación femenina en el XI Festival de Teatro Francisco Nieva por ROTA, consolidando uno de los momentos más destacados de su carrera interpretativa.
La dirección corre a cargo de Silvia Gascó Rivas, responsable de una puesta en escena que apuesta por la cercanía física y emocional con el espectador. Uno de los elementos más singulares de esta representación es su planteamiento escénico, que recrea un ring de boxeo, reforzando visualmente la sensación de enfrentamiento emocional y verbal que atraviesa la obra.

Además, el montaje contará con sillas ubicadas en el propio escenario para aquellos espectadores que quieran disfrutar de una experiencia especialmente cercana, compartiendo prácticamente el mismo espacio escénico que los intérpretes. Una forma diferente de asistir al teatro y de entrar de lleno en una comedia que funciona precisamente por su cercanía.